El orden tradicional sitio por sitio
En una mesa presidencial tradicional los novios van en el centro y los padres a su lado. El orden es este:
- La novia se sienta a la derecha del novio.
- El padre de la novia se sienta a la derecha de la novia, y la madre del novio a la derecha del padre de la novia.
- La madre de la novia se sienta a la izquierda del novio, y el padre del novio a la izquierda de la madre de la novia.
Derecha e izquierda se refieren a la derecha y la izquierda de quien está sentado, no a las de quien mira. Ahí es donde el orden suele salir invertido: cuando miras la mesa desde el lado de los invitados, la novia queda a tu izquierda. Leídos de izquierda a derecha tal como los ven los invitados, los sitios son:
| Sitio | Quién | Por qué ahí |
|---|---|---|
| 1 | madre del novio | los consuegros juntos |
| 2 | padre de la novia | al lado de su hija |
| 3 | novia | a la derecha del novio |
| 4 | novio | en el centro con la novia |
| 5 | madre de la novia | al lado de su yerno |
| 6 | padre del novio | los consuegros juntos |
La lógica del orden es que los consuegros queden uno al lado del otro: el padre de la novia con la madre del novio, y la madre de la novia con el padre del novio. La idea es pasar la velada con la familia que todavía se está conociendo.
En la tradición anglosajona la mesa presidencial es otra mesa: allí se sienta todo el cortejo —padrino, madrina y el resto del séquito— y los padres tienen su propia mesa en el salón. Cualquiera de las dos costumbres vale. Elige una y mantenla: a medias, alguien cercano se queda fuera sin explicación.
Quiénes van en la mesa
La mesa presidencial de seis es la más común, pero pocas familias son exactamente de seis. Cuatro preguntas resuelven los sitios que quedan:
- Los abuelos. Si son uno o dos, caben en los extremos de la mesa presidencial. Si son seis, dales una mesa propia justo al lado: es mejor sitio que el rincón más alejado de la presidencial.
- Los hermanos. Tradicionalmente no van en la mesa presidencial salvo que tengan un papel en el cortejo. Los menores se sientan junto a su propio padre o madre, sea cual sea la mesa.
- Las parejas. Quien es invitado a la mesa presidencial va acompañado. Si la mesa no da más de sí, deja fuera a la pareja entera y siéntala en primera fila: una pareja dejada sola se recuerda mucho más que el plano de asientos.
- El oficiante. A la mesa presidencial solo si es amigo cercano de la familia. Si no, a una mesa normal, preferiblemente cerca de la puerta, porque suele marcharse antes de la noche.
Una regla sencilla mantiene la mesa en pie: si tienes que explicarle a alguien por qué no está en la mesa presidencial, la mesa es demasiado grande, no demasiado pequeña. En una mesa presidencial pequeña quedarse fuera es la norma; en una grande es una decisión.
Padres divorciados y familias reconstituidas
Esta es la parte que de verdad se piensa, y la tradición no tiene una respuesta lista. Tres situaciones cubren casi todos los casos:
La relación es buena. El orden tradicional funciona tal cual. La nueva pareja se sienta junto a la suya, con lo que la mesa crece dos sitios. Es la solución más clara siempre que sea posible.
La relación es fría. Deja la mesa presidencial a los novios y da a cada progenitor una mesa propia con su compañía. Lo importante es que las mesas estén a la misma distancia de los novios y, a ser posible, en lados distintos del salón. La distancia a los novios se lee como un orden de importancia, aunque nadie lo diga en voz alta.
La relación es mala. La misma solución, pero además coloca las mesas de modo que no se tengan a la vista toda la velada: a ambos lados de la pista de baile o del bufé, por ejemplo. Anota la pareja como una regla para que no se pierda la tercera vez que rehagas el plano.
Dos cosas conviene hacer sea cual sea la situación. Cuéntales la solución a ambos progenitores antes del día de la boda: la sorpresa sobre la marcha es lo que acaba en discusión. Y deja a los niños fuera de la decisión: un hermano menor se sienta con el progenitor con quien vive, y no sirve para equilibrar mesas.
Los novios solos
Una mesa para dos, la mesa de los novios, es la alternativa más común a la presidencial. Los novios se sientan solos delante del salón y los padres tienen sus propias mesas.
Resuelve tres cosas de golpe: el orden con padres divorciados, las discusiones sobre quién va en la presidencial y el hecho de que, si no, los novios pasan las conversaciones más importantes de la noche entre dos parejas de suegros. A cambio, los novios están solos toda la velada: en una mesa para dos no hay más compañía, y cuando los novios recorren el salón la mesa queda vacía.
Basta con una mesa de 120 × 80 centímetros, o dos pequeñas juntas. Ponla en el punto del salón desde el que los novios vean todas las mesas, y no pegada a la pared, porque entonces nadie puede acercarse por detrás a charlar.
Cuatro modelos y lo que cuestan
La mesa presidencial es una de las cuatro maneras de sentar a los novios, y la elección conviene hacerla antes de colocar un solo nombre:
| Modelo | Encaja cuando | El precio |
|---|---|---|
| Mesa presidencial | hay dos familias y la composición es sencilla | alguien siempre se queda fuera |
| Novios solos | la situación de los padres es complicada | los novios pasan la velada solos |
| Novios entre los invitados | los allegados son muchos | los novios no se ven desde todo el salón |
| Herradura o forma de U | hay menos de 50 invitados | ocupa más salón |
La herradura merece mención aparte, porque resuelve el problema de la mesa presidencial por el otro lado: los novios se sientan en el fondo de la U, todos los ven y nadie les da la espalda. Solo que ocupa bastante más suelo que el mismo número de invitados en mesas redondas, y el interior de la U queda sin usar. Por debajo de 50 invitados suele ser la mejor respuesta; con cien ya no cabe.
Medidas de la mesa y sitio en el salón
En la mesa presidencial se suele sentar la gente solo en un lado, para que todos miren al salón. Entonces cada sitio ocupa de 60 a 75 centímetros de largo de mesa, y el largo sale directamente del número de comensales:
- 4 comensales — unos 2,4 metros
- 6 comensales — unos 3,6 metros, es decir, dos mesas de alquiler de 180 centímetros una detrás de otra
- 8 comensales — unos 4,8 metros
- 10 comensales — unos 6 metros, un tercio del ancho de un salón de celebraciones corriente
Detrás de la fila hace falta todavía un metro para retirar la silla y pasar por detrás de la mesa. Una mesa presidencial de seis ocupa, por tanto, unos 3,6 × 2 metros del salón. Si el largo empieza a acercarse al ancho del salón, el modelo es el equivocado y no la mesa demasiado pequeña: es el momento de pasar a la herradura o de dar a los padres sus propias mesas.
El sitio en el salón lo deciden cuatro cosas:
- La visibilidad. Contra la pared corta, con las mesas de invitados en abanico delante. Cada mesa necesita ver a los novios sin que nadie tenga que girarse en la silla.
- Puertas y cocina. Ni junto a la puerta de la cocina ni en el paso del servicio. La mesa presidencial es la más fotografiada de la noche, y un carro de servicio al fondo sale en todas las fotos.
- El sonido. Los discursos se dan desde la mesa presidencial, así que los altavoces van a ambos lados mirando al salón, no hacia la mesa.
- La distancia a los invitados. Unos 150 centímetros hasta el borde de la mesa más cercana. Más lejos, la presidencial empieza a parecer desgajada; más cerca, no se puede pasar.
Las medidas y las plazas de las mesas redondas de invitados tienen su propia guía: cuántas personas caben en una mesa redonda.
Cómo hacerlo en el plano
La mesa presidencial no es un mueble aparte, sino una mesa rectangular normal con las plazas dejadas en un solo lado. En los ajustes de la mesa el número de plazas se indica por lado: seis en uno, cero en los demás. La misma mesa pasa a ser de dos lados con una sola cifra si al final sientas gente en ambos.
Elige el lado más alejado del salón. En un plano, quien se sienta mira siempre a su propia mesa, así que las plazas puestas del lado del salón sentarían a los novios entre la mesa y los invitados, de espaldas al salón. Del derecho, la mesa queda entre los novios y el salón, como corresponde a una mesa presidencial.
El salón entero llega de una vez desde una plantilla: Mesas de banquete + mesa de honor dibuja la mesa presidencial —en la herramienta se llama mesa de honor— al frente y las mesas de banquete redondas numeradas delante. Mover las mesas desde ahí es más rápido que empezar con el suelo vacío.
Lo demás son tres pasos:
- Coloca a los novios y a los padres a mano en el orden de arriba. Cuando el resto de los invitados se sortea, quienes están colocados a mano se quedan donde están.
- Convierte en reglas los sitios que no deben cambiar. La regla en una mesa concreta mantiene a los padres en la presidencial también cuando el plano se rehace, y no en la misma mesa mantiene separados a unos padres divorciados sin que tengas que acordarte cada vez.
- Dale a la mesa presidencial el número 1. El número se puede fijar para que no cambie aunque muevas la mesa. Así los carteles de mesa y las tarjetas de sitio siguen siendo correctos mientras la distribución todavía se mueve.
Cuando el plano está listo, esos mismos nombres se imprimen como tarjetas de sitio, carteles de mesa y lista de entrada. Todo el recorrido de un plano de boda —grupos, calendario e impresiones— está en la guía del plano de asientos de boda, y el plano se dibuja con la herramienta de plano de asientos en el navegador.

